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[:en]Suffer e Ressurrect with Christ[:es]Padecer y Resucitar con Jesús[:]

[:en]Holy week is a moment for Cathlics to remember the sacrifice of God’s Son[:es]La Semana Santa es un momento para que los cristianos católicos revivan todo el sacrificio de amor del Hijo de Dios[:]

[:en]Easter Sunday, when Christ defeated death, is the most important celebration to the Catholic Church during the Liturgical Year. However, before announcing His resurrection, it is important to undergo the cavalry along with Christ in order to prepare our body and soul. According to Don Armando Bucciol, president of the Pastoral Episcopal Committee for Liturgy, holy week period is marked by the total surrender of the One that came to serve rather than being served. To Cláudia, who works as a secretary, these are the most important days in the Catholic faith. “It is the highlight of our religion, when we experience the sacrifice of the Lord”, she claims.

Holy week begins with Palm Sunday when people remember the triumphant entry of Christ on a donkey into Jerusalem while being joyfully acclaimed by the crowd which also waved palm branches. “Jesus enters into Jerusalem on a donkey and received by the poor and ordinary people,” explains Don Armando Bucciol.

The Bishop highlights that Palm Sunday was already a tradition in that town but it became a day of paramount relevance to the Catholics as it marks the beginning of the sacrifice of the Lord. “Many churches make a small pilgrimage to recall this moment on Palm Sunday. Afterwards, during the mass, the blessing of palms takes place. However, the most important moment of the day is when each one of us incline our heart to Jesus, meditate on his life and attitudes and, talk to Christ during the entire Holy Week,” he affirms.

Worship and Reflection

Due to the busy schedule, Holly Monday, Tuesday and Wednesday are overlooked. However, these days are also important on the way from calvary to the Ressurrection of Jesus.

According to Don Armando, special liturgy on each of these days recall Jesus’ stay in Jerusalem, the reason why he was envied by local leaders and how he did not give up of his mission even being aware of what was about to happen to him. “These are relevant days not only because the Church of Christ accompany him praying for his calvary but also because what must be transformed in us”, he emphasizes.

Don Armando also invites people to pray at home and reflect on the Gospel of the day and confess as it strengthens Faith and fraternal ties: “Holy week is a retreat where each one is invited to fast, meditate on our own mistakes and, more importantly, worship Jesus with all our heart”.

Lamb of God

The Paschal Triduum, which is comprised of three different moments, is a three-day celebration that begins on Maundy Thursday. This is one of the most exciting days to Cláudia de Souza for it is when Jesus establishes the Eucharisty and Priesthood. “It is definitely the most amazing celebration,” she points out.

On Thursday, believers recall two moments when Jesus, one more time, showed all His love for humanity. He serves His disciples, washes their feet, and institutes Eucharisty when he takes the bread, bless and share it saying “This is my body given for you; do this in remembrance of me”. After supper, Jesus does the same with a cup and says: “This cup is the new covenant in my blood, which is poured out for you.” (Lk 22: 191-20).

By asking the disciples to do the same in remembrance of Him, Jesus instituted the Priesthood of the New Covenant. In the Old Testament, the priests would offer lambs or calves as sacrifices to God. Jesus, in turn, offered himself as “The lamb of God”, the one that gave his own life for humanity.

Good Friday is a day of profound silence at Church and Eucharist is not celebrated. This moment is comprised of:  Liturgy of the Word, Worship the Mystery of the Cross and, the Sacred Communion. “The catholic people are invited to experience mourning, silence, fasting and reflection upon themselves not only at church but also at home,” claims Don Armando.

Worship and prayers to the Crucified Lord must be done with hope, despite all sadness because of all the suffering and death of Jesus. “The Church affirms itself based on the hope in the promises of Jesus and His resurrection,” points out the bishop.

Holy Saturday is the last day of the Paschal triduum. It is when the Paschal Vigil begins. “Holy Saturday is the last day of the Pachal Triduum when the Paschal Vigil happens. On Satudary we pray and contemplate The One that has given his life to save us,” affirms Don Armando.

At night, the light procession, which is a moment of lit candles and profound prayers, takes place. It is when God’s promises are fulfilled. The curtains of the temple is torn into two, from top to bottom and Jesus defeats death. In the Paschal Vigil, we witness the victory of Jesus over darkness. He is the light of the world that has given himself for us,” explains the bishop.[:es]El domingo de Pascua, que marca la victoria de Cristo sobre la muerte, es la celebración más importante para la Iglesia Católica dentro del año litúrgico. Sin embargo, antes de proclamar la resurrección, es importante pasar junto con Cristo todo el calvario para preparar el cuerpo y espíritu. Según Dom Armando Bucciol, presidente de la Comisión Episcopal Pastoral para la Liturgia, los días de la Semana Santa marcan la entrega total de aquel que vino a servir y no a ser servido. Para la secretaria Cláudia de Souza, estos días son los más importantes de la fe católica. “Es el momento cumbre de nuestra religión, donde vivimos el sacrificio del Señor”, afirma.

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos, recordando la llegada de Jesús a Jerusalén, donde es aclamado por los habitantes de la ciudad, que lo reciben con alegría y balanceando ramos como señal de fiesta. “Jesús entra en Jerusalén sentado en un burrito, y es acogido por los pobres y pequeños”, explica Dom Armando Bucciol.

El obispo destaca que el día de Ramos, ya era una tradición en la ciudad, pero que se ha convertido en un día importante para los católicos, por marcar el inicio del sacrificio del Señor. “Muchas iglesias en el Domingo de Ramos, hacen una pequeña procesión para recordar este momento. Después, durante la misa, se hace la bendición de los Ramos. Pero lo más importante en este día, es que cada persona disponga su corazón en favor de Jesús, que se abra para la reflexión sobre su vida, sus actitudes, y se permita hablar con Cristo durante toda la Semana Santa”, afirma.

Adoración y Reflexión

Debido a la rutina diaria de cada uno, muchas veces el lunes, martes y miércoles santo, son días que no reciben la atención necesaria. Sin embargo, son igualmente importantes en el camino del calvario del Señor hasta su resurrección.

Según Dom Armando, estos tres días hay liturgias especiales que recuerdan la estancia de Jesús en Jerusalén. Cómo, el porqué Jesús despertó la envidia y celo de las autoridades, y de cómo a pesar de que él sabía lo que le esperaba, siguió firme en su misión. “Estos días son importantes, pues la Iglesia Cristiana acompaña orando el calvario del Señor, pero también por lo que necesita ser transformado en nosotros”, destaca.

Dom Armando también invita a las personas a hacer oraciones en casa, en familia, reflexionando sobre el evangelio del día, y que hagan una buena confesión, ya que esto fortalece la fe y los lazos fraternos: “La Semana Santa es un retiro espiritual, donde cada uno es invitado a hacer el ayuno, a hacer una reflexión sobre sus faltas y principalmente a adorar a Jesús de todo corazón”.

Cordero de Dios

El Jueves Santo, es el inicio del Triduo Pascual, y según explica el obispo Dom Armando, es una celebración única que tiene tres momentos diferentes, por lo que dura tres días. Para Cláudia de Souza, este es uno de los días más emocionantes, pues es cuando Jesús instituye la eucaristía y el sacerdocio. “Sin duda es una celebración hermosa”, señaló.

En el jueves, se reviven dos momentos en los que Jesús, una vez más, demostró todo su amor por la humanidad. Cuando él se pone a servicio de sus apóstoles y lava los pies de cada uno, y en la última cena, cuando instituye la eucaristía al bendecir y repartir el pan. “Este pan es mi cuerpo, entregado por ustedes. Hagan esto en memoria de mí”. Después de la cena, Jesús hizo lo mismo con la copa, diciendo: “Esta copa es el nuevo pacto de mi sangre, que es derramada por ustedes” (Lc 22, 19-20).

Al pedir que sus apóstoles repitieran el gesto en su memoria, Jesús establece así el sacerdocio de la Nueva Alianza. En el Antiguo Testamento, los sacerdotes ofrecían a Dios sacrificios, como corderos o novillos. Jesús, por su parte, se ofreció a sí mismo como el “Cordero de Dios”, aquel que dio su propia vida por la humanidad.

El Viernes Santo es un día de profundo silencio en la Iglesia, y no se celebra la eucaristía. El momento se divide en la Liturgia de la Palabra, Adoración al Misterio de la Cruz y la Sagrada Comunión. “Los católicos están invitados a vivir el recogimiento, el luto, el silencio y el ayuno no solo en la Iglesia, sino también en sus casas”, afirma Dom Armando.

La adoración y las oraciones hechas al Señor Crucificado, deben ser hechas con esperanza, a pesar de la tristeza por todo lo que sufrió Jesús y por su muerte. “La Iglesia se afirma en la esperanza de las promesas hechas por Jesús y en la Resurrección del Señor”, señaló el obispo.

El Sábado Santo es el último día del Triduo Pascual, y es cuando se inicia la Vigilia Pascual. “El sábado, nosotros oramos y contemplamos a aquel que por nosotros murió, que dio su vida para salvarnos”, afirma Dom Armando.

Por la noche, tiene lugar la procesión de las luces, con velas encendidas en profunda oración. Es en este momento que las promesas de Dios se cumplen y Jesús rompe el velo de la Muerte y se convierte en vencedor. “En la Vigilia Pascual, hemos sido testigos de la victoria de Jesús sobre las tinieblas. Él es la luz del mundo que se entregó por nosotros”, explica el obispo.

La pascua del Señor

El Domingo de Pascua es el día más importante para los cristianos, porque es el día que hizo el Señor para nosotros. “¡Es una profunda alegría! En ese domingo somos conscientes de la centralidad de la Pascua, que es Cristo resucitado en nuestras vidas, la luz que ilumina la vida católica resucito y sigue con nosotros”, concluye Dom Armando.

Este es el día donde la tristeza, el ayuno y las reflexiones hechas por cada uno desde el Miércoles de Ceniza son recompensadas con la certeza de que Jesús cumple sus promesas y transforma la vida de aquellos que en Él confían en cuerpo y alma. “La Pascua no es sólo una fecha en el exterior, es la certeza de que Jesús está en nosotros y por nosotros. Por eso, en los próximos 50 días después de Pascua, la liturgia sigue reflexionando sobre el Misterio Pascual de Cristo.” finaliza Dom Armando.[:]


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