Alzheimer: care, patience, and affection towards the elders

Purple February: treatments help families in the process of adaptation and interaction with the patient.

“Él ha vuelto a ser un niño. Fue una etapa muy difícil, pero también de mucha unión y grandes aprendizajes para toda la familia. En los últimos cuatro años, no hablaba, no andaba, no comía solo, se volvió totalmente dependiente. Somos cuatro hijas que lo cuidavamos con un amor que cada día aumentaba más”. Así es como la pedagoga Creude Pereira de Jesús Bessa describe el difícil período que pasó con sus hermanas durante los diez años de enfermedad de su Padre, João Gualberto Pereira, fallecido el último 12 de enero, a los 83 años, con Alzheimer.

Según ella, la enfermedad fue agravándose en fases y, al principio, no fue fácil recibir el diagnóstico y tratar con su padre. “Se ponía nervioso, olvidaba, repetía la misma historia varias veces, iba al mismo lugar dos o tres veces al día y se perdía en la calle. Una vez se perdió diez días. ¡Fue un susto! Como no habíamos tenido ningún caso en la familia, cuando el geriatra lo confirmó, fuimos a estudiar, a investigar más sobre la enfermedad y nos informamos de todo”, dijo Creude.

João Gualberto compone las estadísticas de más de un millón de personas con alguna forma de demencia en Brasil. De acuerdo con la Alzheimer’s Association, la principal organización mundial de salud voluntaria para el cuidado, el apoyo y la investigación de la enfermedad de Alzheimer, 44 millones de personas en el mundo tienen el diagnóstico, lo que convierte la enfermedad en una crisis mundial de salud.

Según la psicóloga especializada en Psicoanálisis, Germana Pereira de Morais, los principales e iniciales síntomas del Alzheimer son: déficit de memoria, problema con vocabulario, desorientación de tiempo y de espacio, incapacidad para juzgar situaciones, problemas con el razonamiento, cambio de humor, comportamiento y personalidad. “En un pasado no tan lejano, estos síntomas se consideraban intrínsecos al proceso de envejecimiento y, hoy en día, ya son considerados como un problema de salud pública y están ganando un espacio para mayores investigaciones, así como en los medios”, resaltó.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta principalmente a personas mayores de 60 años. En todo el contexto degenerativo que involucra al paciente, hay acompañamientos e intervenciones. Entre ellos, y como gran aliada, está la psicología. “Atendemos tanto al paciente como a sus familiares y/o al cuidador. Trabajamos inicialmente en el mantenimiento y recuperación de la identidad del paciente, que empieza a ser perdida, borrada. Así que ayudamos a resignificar su realidad. Además, también podemos estimular las habilidades cognitivas, fomentar la convivencia social y las actividades de ocio”, señaló Germana.

Según la psicóloga, está indicado que el paciente comience la psicoterapia en la fase inicial de la enfermedad, para que cree un vínculo con el terapeuta. “Es un proceso que puede retrasarse en función del seguimiento y algunas alternativas”. También afirma que la enfermedad afecta a la familia. “Por eso, trabajamos con los familiares y cuidadores la aceptación, ya que es una enfermedad que no tiene cura. El segundo paso es convertir la terapia en un momento de intercambio de experiencias, para dividir las angustias, los miedos, las incertidumbres. Vamos dando consejos de tareas diarias que faciliten la convivencia con el anciano”, puntuó la psicóloga.

De acuerdo con datos de la Asociación Brasileña de Alzheimer la estimación es que, en 2050, 152 millones de personas en el mundo sean afectadas por algún tipo de demencia y, a pesar de la cura todavía no ser descubierta, en la actualidad, están en marcha terapias y tratamientos farmacológicos con la intención de evitar la muerte de las células cerebrales asociadas al Alzheimer.

Mientras tanto, según la psicóloga, “es importante resaltar la colaboración de todos, familiares, cuidadores y profesionales, que tratan con el paciente, en el sentido de la conciencia de hacer por el otro lo que deseamos para nosotros mismos”. Además ella hace un llamado: “es muy importante que todos se informen sobre el Alzheimer, y que los involucrados se cuiden, se traten junto al paciente para que haya un control emocional”, concluyó Germana Pereira.

Lívia Máximo

Periodista Afipe


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