“El Padre Eterno es todopoderoso”, afirma devoto

  25 January 2019 • 09:18

La pareja Ludovico Skalinski y Vera Lúcia Skalinski viven en Imbituva (PR) y han estado en el Santuario Basílica del Divino Padre Eterno, en Trindade (GO), para testificar y agradecer por tantas bendiciones ya recibidas. “La mayor alegría de mi vida es estar aquí. Siempre quiero volver y siempre quiero venir con oración y toda la fe, alegría y amor de mi vida”, dijo Vera Lucía.

La pareja es un ejemplo de que el amor del Padre Eterno realmente mueve montañas y hace grandes gracias. Viajaron más de 1.200 kilómetros para llegar hasta la Casa del Padre y pagar la promesa. “Nuestro nieto nació. Parecía que gozaba de buena salud hasta un año de edad, pero luego comenzó a presentar fiebre, infección urinaria, y la doctora de Imbituva no sabía lo que tenía. Fuimos hasta Ponta Grossa, donde le hicieron examenes de emergencia y constataron que tenía el conducto de uno de sus riñones tapado. Así se formo una bolsita con agua y se estaba infectando. La infección retornaba a la vejiga. Entonces, mi hija tomó el agua de la novena y a la hora de hacer el biberón colocaba el agua para hacer su leche. Nosotros hacíamos la novena y le rezábamos al Padre Eterno. Yo se lo prometí, le pedí al Padre Eterno por la cura de su riñón. Vine aquí por eso. A mi nieto le hicieron la cirugía, está curado, no tiene nada más, el riñón funciona, está perfecto. Está creciendo, ya tiene cuatro años. Entré aquí de rodillas sólo para agradecer”, relató Vera Lúcia Skalinski.

La devoción en la familia comenzó cuando tuvieron que enfrentar una batalla. “En 2012 tuve un derrame cerebral y en la ciudad no había recursos para el atendimiento. El doctor le dijo a mi hija que no estaba escuchando, no estaba caminando y que no me levantaría de la cama nunca más. Mis hijas lloraron mucho, se reunieron con el resto de la familia y mis hermanas enviaron una petición de oración para la Afipe pidiendo oraciones al padre Robson. Estuve en coma por 20 días, y salí del hospital caminando y hablando. Rápido encendí la televisión, busqué la novena con el padre Robson y desde entonces lo hago y empecé a participar de todo”, completó la devota.

Otra gracia recibida en la vida de la familia fue con una de las hijas de la pareja. “Nuestra hija tenía cuatro años de casada y no podía quedar embarazada. Cuando empezamos a hacer la novena para ella, en seguida no se sintió bien y cuando fue a hacerse el examen ya estaba embarazada. Fue un milagro de Dios”, dijo Ludovico.

La fe transforma cualquier corazón angustiado y fortalece los devotos. “El Padre Eterno para mí es el Todopoderoso, es el médico de los médicos, es el consolador, la paz, es una bendición, es todo lo bueno”, resalto Vera Lucía. Como fiel devoto del Padre Eterno, Ludovico dejó un consejo: “tengan fe, que es posible lograr todo por el Divino Padre Eterno. Es poderoso, salva, cura, ayuda, socorre. No hay otra solución. Es sólo Él para resolver el problema”.

 


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