Consagración

Oh Madre del Perpetuo Socorro,
ante tu mirada graciosa,
Me quedo con humildad
el dibujo como un niño
a tu Maternal bondad.

Tú eres mi refugio y esperanza
y protección.

Escucha, oh reina, las ganas que tengo
poseer Amor Eterno,
la gracia de Dios el Padre,
La salvación de mi alma
y para aquellos a quién estoy a mendigar la vida.

Dame la gracia de siempre seguir a Jesús
los niños en la familia
el Divino Padre Eterno,
las virtudes y la santidad de vida.

Recibe, Santa Reina,
mis oraciones y necesidades,
eleva mi corazón a su Hijo,
Mi Señor y Redentor.

Consagro a Ti mis ojos que
sean la lámpara de mi alma,
mis oídos para que estén siempre
atentos a las llamadas del Evangelio,
Mi boca siempre proclame que
tú eres la luz de mi vida.

Me consagro a ti, oh Madre incomparable,
mi alegría y mi dolor,
mi mente y corazón,
mi vida y mi muerte
el deseo de la eternidad sin fin.

Me consagro todo mi ser para usted,
Oh Madre del Perpetuo Socorro,
Cargando mi cruz
y absteniéndome de todo mal.

Amén!